jueves, 16 de febrero de 2017

Datos Históricos



Las Sinsombrero es el nombre por el que son conocidas un grupo de mujeres pensadoras y artistas españolas pertenecientes a la generación del 27 nacidas entre 1898 y 1914.
Madrid fue la ciudad donde la gran mayoría de ellas residieron, estudiaron y desarrollaron su actividad artística. Abiertas a nuevos conceptos de modernidad y a las corrientes de vanguardia que provenían de Europa, fueron también las recuperadoras de la tradición popular. Profundamente comprometidas con su tiempo y su realidad social, su actitud fue rompedora y abierta, transformando el panorama cultural y artístico de una España convulsa.
Sus aportaciones están todavía poco estudiadas y, en su gran mayoría, han quedado al margen de las antologías y los manuales de arte y literatura hasta nuestros días, aunque desarrollaron una actividad constante y destacada en campos tan variados como la escritura, la pintura, la escultura, la ilustración o la filosofía.


ORIGEN DEL NOMBRE
Un día, en el Madrid de los años 20, Federico García Lorca, Salvador Dalí, Margarita Manso y Maruja Mallo pasearon por la Puerta del Sol quitándose el sombrero. Esta actitud transgresora pretendía romper la norma y, metafóricamente, en ausencia de la pieza que tapa la cabeza, liberar las ideas y las inquietudes. El mismo Borges se hizo eco de esta práctica en su artículo “Los intelectuales son contrarios a la costumbre de usar sombrero”. Una de estas mujeres que protagonizó la anécdota, Maruja Mallo, la explica de la siguiente manera “Un día se nos ocurrió a Federico, a Dalí, a Margarita Manso y a mí quitarnos el sombrero porque decíamos que parecía que estábamos congestionando las ideas y, atravesando la Puerta del Sol, nos apedrearon llamándonos de todo”.
En plena dictadura de Primo de Rivera, en una España todavía cerrada y de espaldas al mundo, este gesto, quitarse el sombrero, los convirtió en rebeldes, especialmente a las mujeres. Para ellas, prescindir del sombrero implicaba abandonar el corsé de la época y, por tanto, no conformarse con el papel de esposas y madres.


CONTEXTO HISTÓRICO
Entender el contexto histórico de Las Sinsombrero es entender los años que engloban la dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República y la Guerra Civil.
Tras la pérdida de las últimas colonias (Cuba, Filipinas y Puerto Rico), el país se sumergió en una profunda crisis nacional que propició cambios económicos, políticos e intelectuales. A esta nueva España pronto se sumó el debate sobre “el problema femenino”. Inmersa en una corriente antifeminista que utilizaba el determinismo biológico para justificar la desigualdad de los sexos y señalar la debilidad del género femenino, la sociedad patriarcal pretendía frenar la aparición de una nueva mujer Europea, que había conocido la autonomía durante la Primera Guerra Mundial, forzada a asumir el lugar de los hombres que marchaban al frente.
Es en este contexto en el que aparecen los movimientos feministas y sufragistas, impulsado por aquellas que toman conciencia de su capacidad intelectual y deciden no aceptar nuevamente un papel de sumisión. La participación en la vida pública, el acceso a la educación generan mujeres cosmopolitas, independientes, creativas. En España, el proceso se consolida con la proclamación de la Segunda República en 1931. La mujer no solo refleja su modernidad en su aspecto físico y su modo de vestir, sino que tiene vocación profesional, formación cultural, conciencia política y aplaude los avances tecnológicos y sociales. Las Sinsombrero, deudoras de la incorporación al mundo laboral y político que habían protagonizado las mujeres de la Generación del 14 (Clara Campoamor, Victoria Kent o Carmen de Burgos, entre otras), se presentan ante la sociedad y conquistan también el mundo artístico.
La Guerra Civil truncará este camino y su desenlace supondrá un brutal retroceso respecto a los avances obtenidos en décadas anteriores. Los largos exilios fueron la tónica general de estas mujeres, que encontraron en América y Europa su nuevo espacio. Las que se quedaron en España sufrieron represalias que comprendían la cárcel y, en muchos casos, el silencio intelectual.

CARACTERÍSTICAS DE CONJUNTO
Las artistas españolas del 27 son ejemplo de espíritu rompedor y de modernidad. Reivindicaron su papel intelectual no solo sobre su propia figura, sino sobre la vida cultural que las rodeaba. Así, es fácil seguir la pista de muchas ellas en publicaciones de la época, haciendo reseñas sobre libros, opinando sobre arquitectura y formando parte de una ajetreada agenda social.
Reflexionaron, además, sobre la iconografía propia de la feminidad. Este detalle puede comprobarse incluso a la hora de denominarse. Empiezan a imponerse fórmulas como “autora”, “escritora”, “pintora”...

El trazo más relevante es, sin duda, la introducción de un perfil femenino consecuente a su realidad en sus obras. La mujer se convierte en un personaje pictórico y literario fuerte, emancipado, que lucha contra su destino. Se representan grupos de mujeres con un look moderno, fumando o en actitud intelectual. Las personalidades son fuertes e independientes y hacen suyo un espacio que, hasta el momento, solo estaba permitido a los hombres

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